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Mis cosas

De profesión...

De profesión...

    Ahora mismo se puede decir que soy profesor, aunque siempre me ha gustado más “maestro” y a muchos alumnos siempre digo el mejor lema que creo que un maestro puede tener: “Discipulus  potior Magister” esto es “El discípulo supera al maestro”. De formación Bioquímico tengo una vocación por la enseñanza desde pequeño, me gusta enseñar, comprender y entender para luego transmitir.            

  Pero no voy a hablar de mi profesión, sino de otra: Carpintero.  Es sorprendente como el hombre puede de un árbol sacar tanto partido y llegar a hacer obras realmente bellas. El motivo de  haber elegido la carpintería es fácil: es la profesión de mi padre y justo ahora, por estas fechas se inauguró la que posiblemente sea la obra que más dure. Cuando leo algo sobre la fundación, edificación y reestructuración  de la Parroquia Matriz de San Marcos, me imagino dentro de 100 años a alguien leyendo lo mismo pero de la Iglesia de La Centinela y donde se puede leer: “… el cancel hecho por los maestros carpinteros Rafael y Toribio vecinos de Icod…” o algo similar.

Hace unos días se ponía a la venta la segunda parte de la obra de Ken Follett, Los Pilares de la Tierra, que tiene por título ”Un mundo sin fin”. Fue justo cuando estaba leyendo la primera parte que me había regalado Laura Bustamante como regalo de cumpleaños y despedida de mi periplo por Madrid, cuando Quino le encargó la obra a mi padre y fue entonces cuando mi padre sobre una chapa o un papel o incluso un sobre de alguna carta con recibos del banco que el cartero había dejado en ese momento y unos simples trazos, dibujaba una esquina de la puerta, calculando «la luz» de la misma, la altura, para que todo cuadrara y ajustara e incluso trazando la escalera de caracol de dos tiros cuando todo aún era un dibujo. Coincidía la escena con aquella de Tom (personaje del libro) cuando esbozaba su catedral en el suelo con un palito, o en papel. Soñaba con eso y me gustaba ver a mi padre igual que Jack cuando almorzábamos, hablando de la puerta, el coro, la baranda…Cuando se ponía de pie y contaba las baldosas y decía: “hasta aquí son 8 metros, y teniendo en cuenta la pila de bautizar, pues mejor dejarla de…”-miraba el metro, lo extendía y decía de nuevo-: “80 centímetros, ¿esta bueno no?” Sabía perfectamente cómo iba a quedar todo, tenía claro en su cabeza cuál iba a ser la tipología y cómo iba a quedar una vez montado. Yo eso no lo he sabido hacer, por mucho que estuviera con él, por mucho que vea sus trazos en chapa, papel o sobre.  Luego esos trazos había que  pasarlos a madera…con un lápiz del número cuatro con una escuadra, otros listones y echándole el ojo, poco a poco iban quedando cepillados, luego era cuestión de poner a punto las máquinas y comenzar a darles forma. Cogía un palo, lo miraba, pensaba, miraba al infinito y decía en este caso: “ esto va para… allá” y lo giraba, lo volvía a girar, cuarto de vuelta y “así, es como queda visto de frente” y supuestamente esa era la larguera de una de las puertas según se unía con la cabera (dintel) . Me gustaba ver como el cancel estaba ya armado en la cabeza de mi padre antes incluso de cortar el primer tablón de sapelly. Poco a poco, ya se veían  los cojinetes que luego dieron lugar a  las puertas, la guía, las vigas….           

 El siguiente paso a “sacarlo de máquina” era el armado de todas las piezas, para lo cuál ya era Toribio el que actuaba; como dicen ellos mi padre es de máquina y Toribio de banco. Ahora sí que todo tomaba forma ahora las puertas se podían llamar puertas, porque lo eran, y no ese montón de palos cepillados y moldeados entongados en un carro al que ellos diferencian entre puertas y ventanas, guías y balcones.           

Desde los 12 años, aproximadamente, llevan ambos trabajando la carpintería, desde aquellas épocas en las que no existían las cortadoras, ni las moldureras, y si existían aquí no estaban. Cuando la cola de carpintero de hacía al baño maría. Berbequí, gramil, cornamuza, sierra de costilla, cepillo de mano… y muchas más herramientas que se jactan ellos de saber usar y que siempre dicen seguro que estos carpinteros nuevos no saben ni cómo se llaman. Todavía queda algún cepillo eléctrico de los primeros que llegaron que pesan más de 5 kilos que ya suponía un avance para ajustar las puertas. Y muchas más anécdotas, que poco a poco me gustaría ir recordando.     

       Este año que comienza en breve, posiblemente sea el año del retiro de la profesión de estos dos carpinteros de verdad, no de chapa, ni de DM, sino de madera, de puertas, ventanas, balcones, escaleras… Posiblemente yo de mi padre no pueda tener ninguno de sus trabajos, pero sé que queda  este cancel que si no pasa nada, durará muchísimo tiempo. Balcones en Garachico, en Icod, puertas y ventanas en todo Tenerife,  La Palma, y el Hierro.            

Un día de hace ya unos años, hace más de diez, mi padre me llevó a Garachico a una carpintería en la que trabajaban dos señores ya entrados en edad con apariencia física a Gepeto el padre de Pinocho,  “Los Milices”,  retrato aquel ahora muy similiar al que ves cuando entras en la carpintería de mi padre y ves a  Rafael y Toribio. Uno de ellos mientras conversábamos del típico “mi futuro” me dijo: “Tú estudia, que esto no da dinero. El primer carpintero fue San José y ya tu ves…” Eso hice estudié Biología y Bioquímica y aun así con todos mis estudios me sorprende cómo se puede milimetrar todo y que quede tan exacto;  cómo se puede sacar de la cabeza y cómo se puede trabajar así para que al final surja lo que se ve en la foto. Como pueden dos personas pasar toda la vida juntos y llegar a conocerse a la perfección sabiendo incluso lo que va a hacer el otro luego, lo que va a decir, lo que va a parecerle,…Su obra, la de los dos, queda como testimonio de su vida. Me enorgullece decir que mi padre es carpintero, que es ”Rafael el carpintero”, y me emocionan los momentos en los que como una vez cenando,  me dijeron hablando de una pérgola de reciente hechura en Icod, como su dueño, que al parecer le gusta todo bien hecho y es bastante perfeccionista, llegó a decir que por mucho que intentó buscar un fallo no lo encontró. A estas palabras dije yo: “Esa pérgola la hizo mi padre”. “¡Ah!¿tu padre es Rafael?”.

¡¡¡ GRACIAS !!!

¡¡¡ GRACIAS !!!             Me veo obligado a dar las gracias a todas y a todos aquellos, que bien a través de algún comentario, de correo electrónico, de palabra o incluso por teléfono (Iván Ojeda) desde Navarra entre otros, por ejemplo, me han felicitado.No sé qué esperan de este blog pero los que me conocen saben que no me callo fácilmente.

Intentaré publicar algo de manera continua, pero a veces me cuesta: Se supone que es porque debo estar inspirado, jajaja.

 Aún así vuelvo a dar las gracias a tod@s por esos sentimientos que me han expresado y la sinceridad con la que lo han hecho

           

( La foto de Daniel López. 20 de enero de 2007)

Recuerdos de una Fuga

Recuerdos de una Fuga


Me animo por fin a crearme un bitácora, un blog, un lugar donde supongo contar cosas de mi pueblo, de mi, de todo aquello de lo que  me entere, me suceda, me impacte, me asombre... Muchos serán recuerdos, otros realidades, otras en cambio cosas que oigo o que me cuentan.

 

Teniendo en cuenta la fecha y el lugar del que soy natural, Icod de los Vinos así como un artículo leído en http://www.lavozdeicoddelosvinos.com/  me animé a mandar dicho artículo a la citada revista digital, al autor del artículo nombrado y por otro lado, también me animé a, por fin, hacerme este blog.

En esta foto no salgo yo , sí mi padre y un tío abuelo materno: Tío Fernando, Gabino el de Muebles Drago, Pepe el encargado del Ayuntamiento, Gervasio el carpintero, Antonio el de  calle de abajo y muchos, muchos más. En ella, y hablamos de mediadios de los 60, se pueden ver los remos que ya no se usan y  qué decir del empedrado de la calle de San Antonio calle de tradición de arrastre mucho más que la actual de Don Antonio Glez Glez o del Plano. Foto divertida que seguramente algún recuerdo traerá.

A continuación copio y pego mi opinión sobre La Fuga de San Andrés

 

"Recuerdos de una Fuga"

 Me animo a escribir el presente artículo porque he leído el de Miguel Ángel Reyes y me ha traído a la memoria recuerdos, muchos recuerdos. Si bien es verdad que sólo un icodense es capaz de ponerle olor a San Andrés hasta el punto de que cuando va por un lugar, en otra fecha del calendario y huele a tea, le recuerda la fiesta, también es verdad que los que estudiamos en "El Lucas" recordamos un año especial que coincide con el último, COU en aquella época ó 2º de Bachillerato en ésta más reciente.

   No recuerdo sentadas en el vestíbulo del Instituto pero sí recuerdo momentos, caras, expresiones y sentimientos: Esa noche era larga pero se hacía corta, era fácil, nadie nos decía qué teníamos que hacer pero sabíamos cual era el plan: ir por la casa de todos los profesores, la pena que muchos de los que te hubiera gustado despertar, no vivían en Icod.

Desde los Cuatro Caminos (Francis el de inglés), hasta San Antonio (Teresa Tricás), pasando por la Hércules (Cristina), Remedios (Lengua) Paco (Griego), San Agustín (Inmaculada), Key Muñoz (Juan Diego), San Agustín de nuevo Conchita ... y así Ninita, Acevedo,   Francis el de Física y Química, Mª Carmen... eran muchos, y todos de Icod, todos sabían esa noche que podíamos pasar, unos no salían, otros sí y en bata tirando caramelos, o en chándal,  nos metían en su salón y hasta algún: "cabrones dejen eso quieto, mi mujer me mata, los niños!!" niños que hoy tienen 8 o más años... Otros hasta nos daban de desayunar. Ellos, también fueron alumnos o llevaban siendo profesores desde hacía mucho tiempo y conocían la costumbre. La Guardia Civil también estaba avisada del escándalo, y nunca hubo problemas.

NO me gustaría que institucionalizaran LA FUGA DE SAN ANDRÉS, es de los alumnos, alumnos de 2º de Bachillerato del Lucas y no tiene nada que ver con las Administraciones. Los alumnos de los demás cursos no participaban eran espectadores hasta ese día: los de 2º de Bachillerato organizaban las caricaturas de los profesores, ninguna ofensiva, las pruebas a los profesores nuevos, esa especie de Gran Prix en la cancha con los novatos. A eso de las 8 aproximadamente, en El Calvario y con dirección al Instituto el bombo y los cantos se oían junto a los pitos.... El resto del alumnado en clase, Sí, dentro de las aulas, no por fuera como ahora... y luego, desde los alumnos mayores, hasta los nuevos, a golpe de bombo se invadían las clases, de forma que los alumnos salían invitados por los más viejos, y así, recorriendo pasillo, tras pasillo... mirando la cara de perplejidad de todos aquellos docentes que no sabían de qué iba el tema... A mí me tocó vivir la transición de dirección: ARDEVOL  DIRECTOR!!!! Ese era el grito, el grito que enfurecía, o por lo menos mutaba el rostro de Lalo, Estanislao González por aquél entonces nuevo director que discrepando con Miguel Ángel, creo que sí que conoce la tradición y mucho ¡¡¡ Ardévol director !!!. Sonrío evocando recuerdos, gritos, caras, sentimientos, cantos, pitos, escándalos, insultos, el bombo que ya se aleja, que pasa y que siempre permanecerá en la memoria. Es la Fuga de San Andrés, hecha por los alumnos del Lucas, para los alumnos del Lucas con alumnos del Lucas... de ninguna forma, opino, que debe institucionalizarse, evoca libertad de la juventud, sentimientos del icondense.... recuerdos del estudiante.

Y yo también ahora desde el punto de vista del docente pero con el sabor de antiguo estudiante... ¡ Viva San Andrés !