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ME APUNTO

Publicado el 25 de junio en LA VOZ DE ICOD DE LOS VINOS:

"Ante la convocatoria de una manifestación para el día de hoy, 25 de junio, para evitar el cierre de las industrias de Riquel, y desde el respeto más absoluto a unos trabajadores que quieren defender sus puestos de trabajo, quisiéramos manifestar nuestra opinión sobre este tema tan complejo, por las implicaciones sociales que tienen, pero muy sencillo desde el punto de vista de la verdad de las cosas. Queden algunas cuestiones previas claras:

No podemos tratar la cuestión con la profundidad que la complejidad a que he hecho referencia se merece. Si lo hiciéramos este seria un escrito demasiado largo, y no lo leería nadie. No vamos a plantear un enfoque partidario de la cuestión, más que en lo que resulta ineludible, porque en este tema el que este libre de pecado que tire la primera piedra, y yo no la voy a tirar.

Quede claro, para que no haya duda, nuestra preocupación por unos puestos de trabajo, y por las consecuencias económicas en el entorno que la decisión del Juzgado va a tener, que pueden ser tremendas, especialmente en estos momentos de dificultades. Dicho esto, también tenemos que decir lo siguiente:
  
El Riquel de Icod, junto con el Malpaís de Guimar, ha sido victima del mayor atentado ecológico que se haya sufrido en la Isla de Tenerife durante toda su historia. No exagero nada; ni las Torres de Vilaflor, ni el Pirs de Arico, ni el Puerto de Granadilla, ni la segunda pista del Aeropuerto del Sur, ni el Anillo Insular. Nada. Cada cosa con sus dimensiones, pero conceptualmente el crimen del Riquel sólo tiene en Tenerife el parangón del Malpaís de Guimar, felizmente parado, gracias a los esfuerzos de un pueblo, y también a los de un alcalde de verdad, que defiende a su gente, Rafael Yanes.

Las agresiones físicas al terreno, las huellas de las perforadoras, los socavones kilométricos, la destrucción del mejor y más bello sabinar que había en la Isla, los miles de coches desperdigados, la basura por todos lados. Todo esto daña la vista y la sensibilidad de la persona menos sensible. Un entorno natural precioso al borde del mar, convertido en algo parecido a Hiroshima después de la bomba. Eso es Riquel.

A pie del Riquel hay un barrio donde viven cientos de personas, que han sufrido históricamente las consecuencias de la agresión a su territorio. Años de aguantar malos olores; moscas -miles de moscas alimentadas por el basurero comarcal que durante décadas han albergado a su lado los vecinos de la Playa- ratas bien alimentadas –ratas como conejos paseándose por las puertas de sus casas- infecciones para sus  hijos, algunos mayores se acordaran de la famosa descarga de chocolate en mal estado, que casi mata a muchos niños de San Marcos en los todavía años del hambre, maravillados y entusiasmados por el milagro de miles de tabletas de chocolate aparentemente comestibles ante sus ojos, tiradas sin el mayor reparo, ni control, como muchos otros desechos de animales y de todo tipo. Ruidos, trafico de camiones pesados en la carretera, cientos de camiones a todas horas. Y polvo, nubes y montañas de polvo en todos lados, polvo en las azoteas, donde no se puede tender ropa, ventanas cerradas porque entra el polvo, calor por la ventanas cerradas, y polvo en los pulmones de la gente; sílice; años de respirar polvo dañino que no tendrá buenas consecuencias para la salud de los afectados: día y noche, años y años respirando polvo.

El Riquel es la irregularidad hecha basura. Ni una licencia, ni un papel, ni un permiso; todo ilegal. Innumerables expedientes de infracciones de todo tipo parados, obstruidos, metido en cajones, dejados caducar  durante años ¿Por qué habrá sido? ¿Lo adivinamos?. Legalmente el Riquel no hay por donde cogerlo. Y la pregunta que nos hacemos ¿los responsables máximos, los que lo han permitido van a salir de rositas ante todo este sufrimiento?

Los que menos pueden, los que tienen menos responsabilidades, los mas desfavorecidos, los que no han ganado dinero pero sí han perdido bienestar y salud con el Riquel, los que han sufrido años y años esta lacra, trataron de arreglar, o medio arreglar lo del Riquel. Hace cinco años los vecinos de San Marcos, cansados de múltiples e infructuosas peticiones y ruegos, hastiados de pedir soluciones sin que se les escuchara, hartos de ser ignorados, abusados, ninguneados... iniciaron acciones ya más serias. Pararon el tráfico, enseñaron a la gente el latrocinio que estaban sufriendo, interpusieron acciones legales. Creían que a partir de entonces los empresarios y las instituciones iban a hacer algo. Que empezarían a buscar soluciones a una situación insostenible.

No ha ocurrido nada en todo este tiempo desde 2004. Ni los empresarios ni las instituciones han hecho nada. Dicen que lo han intentado, pero la voluntad no ha sido mucha, los hechos lo demuestran. El Cabildo sigue manteniendo en el PIOT al Riquel como zona de extracción minera, y el Ayuntamiento, con su grupo de gobierno al frente que prometió en las elecciones eliminar esta clasificación, ha sido incapaz de mover un papel, y cambiar los usos en el Plan General de Icod. Inutilidad e inacción; incapacidad  y despreocupación. Y a la gente de la Playa le pedimos, desde la insolidaridad y la desfachatez, que sigan soportando este problema sin visos de arreglo, ni a corto ni a largo plazo.

Ahora la justicia ha empezado a actuar, tarde como siempre, pero implacable como siempre. Y ahora se pone a los trabajadores por delante. Si se pensaba en los trabajadores de verdad, sinceramente, se tenían que haber iniciado acciones hace cinco años años para empezar a resolver la cuestión, y no esperar a que sucediera lo que está sucediendo, cosa previsible. Pero claro, eso costaba dinero, y una vez pasada la tormenta momentánea, los vecinos se calmarían, y a aguantar otros veinte años más, hasta que no quedara piedra sobre piedra en el Riquel.

Es verdad que los vecinos de la Playa se han calmado, porque es difícil la lucha contra los poderosos apoyados desde las instituciones. Pero afortunadamente estamos en un estado de derecho y la justicia no para.

Ahora tenemos un problema. Unos trabajadores que se van al paro, una actividad económica importante interrumpida, una situación no deseable, que hay que arreglar a corto plazo. Pero por favor, no se eche la culpa de esto a quien no corresponde. No se la eche a los vecinos de San Marcos, que sólo quieren respirar aire y no enfermar.

Y la solución no es ir a una manifestación para apoyar que todo siga igual, que es lo que parece que se pretende, poniendo a los trabajadores en primera fila. Ahora paramos el problema con una manifestación y que sigan 20 años más de destrucción del paisaje y de agresión.

La solución es la exigencia rotunda para que se pongan en marcha las medidas, de verdad ya y sin más dilaciones, que conduzcan a la solución definitiva del problema. En eso estaremos todos. El portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Icod, José Alberto Ruiz,  lo dijo  claro en un pleno que se convocó al efecto días pasados; transcribo sus palabras:      

“La solución a los problemas de la zona de Riquel  pasa por dos soluciones, en primer lugar exigir la implicación de las administraciones, regional, insular y local y los empresarios, para que se tramite por urgencia las determinaciones que prevé en el Plan Territorial Especial de Ordenación de Residuos de Tenerife (PTEOR), y que en estos momentos parece que está secuestrada su exposición pública, para su aprobación final, en el que se recoge la implantación de un polígono industrial de residuos en la zona anexa al actual Polígono de las Almenas, donde se podrán ubicar las empresas precintadas en la zona de el Riquel. En segundo lugar solicitar al Cabildo Insular que inicie la tramitación del Plan Territorial Parcial de la zona de Riquel, que recoge el Plan Insular de Tenerife (PIOT), en el sentido que se haga un estudio para la mejor regeneración de la zona, culminando este proceso con la eliminación del ámbito extractivo de “El Riquel” del Plan Insular.”

Eso es lo que hay que hacer ya. Mientras tanto también hay que  evitar que las consecuencias de todo este desatino lo paguen los de siempre: los trabajadores. Es necesario un acuerdo que impida el cierre, por medio del mecanismo legal que lo haga posible. Que los actuales responsables del gobierno municipal se pongan a la obra, pero en serio. Que hagan algo efectivo, y no acciones para la galería. Que luchen contra un Cabildo obstructor y nefasto para la Playa de San Marcos.

Pero, que quede muy claro, apertura temporal  y no una trampa más para no hacer nada después. Estoy seguro que todos los vecinos de San Marcos estarían de acuerdo en esto, pero con garantías, no más engaños.

Hay que llegar a un acuerdo  formal, ineludible, bien claro en los compromisos, pero sobre todo bien tasado en el tiempo, un plazo racional  pero ineludible en su cumplimiento temporal para acabar con este abuso para Icod y para la Playa de San Marcos. Un plan programado con unas actuaciones bien definidas, con una ficha financiera, y  un seguimiento y control exhaustivo de todas las actuaciones.

Un compromiso que tienen que ser firmado con luz y taquígrafos por empresarios, vecinos, Ayuntamiento, Cabildo, Gobierno de Canarias, y con la anuencia de los partidos políticos representados en esas instituciones.

Un compromiso que si se quiere que sea efectivo y se lleve de verdad a cabo, fije la obligación de indemnizaciones pecuniarias a trabajadores, empresas (si alguna es victima) y vecinos por parte de las instituciones y empresas que sean responsables de su incumplimiento.

Un acuerdo que implique la obligación de recuperación del entorno terriblemente degradado para que pueda ser lo que siempre tuvo que haber sido: el balcón de Icod sobre el mar. Un compromiso que obligue a repararlo  por parte de de los usufructuarios que lo han destrozado, y de las Administraciones que lo han permitido.

Eso es los que resolvería definitivamente el problema de los trabajadores y el sufrimiento de los vecinos y visitantes de la Playa. Y la manifestación de hoy, bien, los trabajadores, y estamos con ellos, están en su derecho de defender su trabajo, y las empresas su actividad y sus beneficios, pero no a costa de la destrucción, del caos y del daño a la población, así que algunas de ellas -no todas es cierto- han perdido moralmente tal derecho.

Pero si la manifestación se queda en eso, en una medida de presión, ¿contra quien? ¿contra la Justicia?
y no va acompañada de nada más, de propuesta y actuaciones conducentes de verdad a resolver el problema en la línea que hemos esbozado, no servirá de nada.

Sólo servirá para lavar la cara de los verdaderos responsables que se quieren ahora esconder en las necesidades de los trabajadores y al grupo de gobierno de Coalición Canaria en el Ayuntamiento, y sobre todo al Cabildo de Ricardo Melchior y del penoso Wladimiro Rodríguez Brito, cuya actuación en este tema, empeñado en que el Riquel sea un basurero, no puede ser tolerada por los icodenses, con su alcalde, como tiene que ser -y como también tenía que haber sido en el pasado- al frente."

José Ramón León Herrera

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